“Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla depende de nosotros, el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad. Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo. “Ser feliz es una decisión”, no nos olvidemos de eso.  Entonces, con estos criterios me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas: -a aprender a amar   -a dejar huella -a ser felices –
MAMERTO MENAPACE  (Monje Benedictino).

 

Ni la vida es tan simple como para creer que por solo desear algo ya lo tendremos, ni tan complicada como para vivir deseándolo y nunca alcanzarlo-. Ahora que estamos estrenando un año nuevo; ahora próximo a vivir ese pasaje imperceptible de los minutos de un año eterno y volver a “esperanzar” el año; ahora es el momento de hacernos cargo.

 Esa mágica velocidad de transitar los años demuestra que las oportunidades están en cada uno de nosotros, que el tiempo, el espacio y nuestras decisiones son implacablemente nuestras; que lo de afuera condiciona… pero no determina.

 Diciembre es un tiempo de evaluación del camino recorrido y Enero/Febrero seria la oportunidad de proyectarnos, de repensarnos y tomar las decisiones en consecuencia a nuestro “querer ser – querer hacer”.-

 Indudablemente hay situaciones que se presentan como variables que no controlamos; la muerte de alguien querido, enfermedades, pérdidas significativas, tan simple y tan complejo como  asumir “la vida que nos pasa” que es muy distinto a “resignarnos con actitud determinista a lo que nos pasa en la vida”.-

Pareciera que muchas veces estamos inmersos en una maraña de conflictos, descreimientos y pesimismo. Escuchamos con frecuencia anhelar un trabajo mejor, tener un modelo mental de hijos ajenos, desear los bienes de otro o creer que somos acreedores  de todas las situaciones dolorosas y/o negativas.-

Los cambios deseados se logran cambiando. Imposible conseguir resultados diferentes utilizando las mismas estrategias que me llevaron a estar disconforme. Desandar caminos recorridos o hábitos adquiridos es tan o más complejo que aprender a andar.-

… entender que a esta vida vinimos a tres cosas: a aprender a amar   -a dejar huella -a ser felices implica, al menos para mí, apropiarme de  los sueños, recuperar algo de nuestra sana rebeldía primera o adolescente. Aquella que nos hacía pensar en nobles ideales, esos por los que vale la pena “jugarse”.  Todos necesitamos encontrar valores que den sentido a nuestra vida, desinstalarnos, dejar el miedo que paraliza. Construir un año siendo protagonista de mis decisiones y mis acciones. Construirlo desde la certeza que mi piso y mi techo se vincula de manera directa con el nivel de mis aspiraciones, alinear mi “querer ser” con mi “hacer”.-

El primer compromiso para construir un año diferente, es para con mi persona, sabiendo que valen tanto mis “si”, como mis “no”, el difícil entrenamiento de priorizar. Que quiero, cuando lo quiero, como lo quiero, cuanto implica lograrlo y actuar en consecuencia. Desandar, es contradictorio,  me instala, me instala en mi visión de  futuro; John Maxwell dice” Nuestro sueño, cuando lo seguimos, es el mejor pronosticador de nuestro futuro.”

Un Proyecto de año y de vida que pueda hacer tangible el amar, dejar huellas y ser felices, necesariamente incluye un trípode en el que están presente: mi persona (ocuparme de cuerpo, mente y espíritu); la familia o mi núcleo de referencia primaria (ocuparme de la calidad de los vínculos y los afectos); la sociedad o comunidad donde habitamos (ocuparme del capital social que es confianza, convivencia, ciudades saludables).-

Muchas Gracias.

Lic. Graciela Salazar

Trabajadora Social

Es. En Desarrollo Local y

Gestión del Conocimiento.-

En el Día Internacional de las Personas con Discapacidad y pese a las particulares y complejas circunstancias en la que nos encontramos por la pandemia mundial de público conocimiento, quienes trabajamos en el campo educativo con estudiantes con discapacidad, tenemos razones para vislumbrar nuevos horizontes de posibilidades.

                                                                                                                                                                                        

Escribe: Lic. Carolina Conegliano.

      

 

 

 

 

 

 

 La existencia de instrumentos internacionales de derecho como la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (entre     otros), como así también  la legislación nacional vigente constituyen un marco normativo que establece y promueve los derechos de las PCD, en igualdad de    condiciones que las personas sin discapacidad. Si bien es cierto que falta mucho para que nos constituyamos como una sociedad verdaderamente inclusiva, también es   necesario reconocer que existen diversas medidas adoptadas por el Estado Argentino en esa dirección, por ejemplo en el acceso a la educación.

   El derecho a la educación de personas con discapacidad (PCD) tradicionalmente ha sido garantizado mayormente por “escuelas especiales”, instituciones no siempre     valoradas socialmente; infravaloración producto del desconocimiento y la persistencia de prejuicios sobre las PCD y la formación docente.

    A partir de la Ley de Educación Nacional sancionada en 2006, se comenzó a construir un marco normativo tendiente a ubicar a estudiantes con discapacidad en       posición de sujetos de derechos y a otorgarles mayores posibilidades de transitar por el sistema educativo como cualquier/a niña/o o adolescente.

Esto permite que cualquier PCD en edad de escolaridad obligatoria, tiene el derecho a asistir a la institución educativa que su familia (y el o la estudiante en la medida de sus posibilidades) elija, sea una escuela “común” o “especial”.

En cualquier caso, el salto cualitativo que este marco normativo de educación habilita es la certificación y acreditación de saberes de estudiantes con discapacidad, independientemente de si asisten a una escuela “común” o “especial”.

Esto en el caso de la Provincia de Tucumán, constituye un logro que se viene gestando desde hace varios años a partir de las resoluciones ministeriales nacionales, que tuvo un primer nivel de concreción el año pasado con algunas resoluciones ministeriales[1] y que tuvo continuidad en este particular año, con un nuevo instrumento normativo[2]. Dos de   dichas resoluciones (603/5 y 638/5) instrumentan a que las “escuelas especiales” certifiquen la trayectoria escolar de  estudiantes con discapacidad. En el caso de escuelas especiales de nivel inicial y primario esa certificación habilita a cursar en el siguiente nivel educativo, en cualquier escuela (común o especial).

Todo este marco regulatorio concibe a estudiantes con discapacidad como sujetos de derechos, capaces de aprender y de cumplir con las  mismas condiciones que cualquier otro estudiante en el curso de su trayectoria educativa.  A la vez concibe a las escuelas especiales como espacios de formación de ciudadanos y que pueden dar cuenta de los aprendizajes de sus estudiantes, de un modo socialmente reconocido, lo cual históricamente no siempre fue concebido de esa manera.

La certificación escolar (o de cualquier índole), es mucho más que un mero formalismo: lleva implícito el reconocimiento simbólico y subjetivo de quien recibe esa certificación. Que un/a estudiante con discapacidad pueda recibir esa certificación, habla de ese reconocimiento subjetivo por parte de la escuela y por intermedio de la escuela, por parte de toda la sociedad. Que una escuela especial pueda impartir esa certificación, también habla del reconocimiento que la sociedad hace (o debería hacer) de las y los estudiantes que allí asisten y del trabajo que allí se realiza.

Como se mencionó anteriormente, nos falta mucho como sociedad argentina y tucumana para consolidarnos como sociedad inclusiva, sin embargo este marco normativo muy reciente y que genera controversias al interior del propio sistema educativo provincial, constituye un horizonte de posibilidades para estudiantes con discapacidad y es sin duda un logro en la concreción de derechos de PCD. Logro gestado por la incansable lucha de las PCD, sus familias, organizaciones y profesionales involucrados. Logro que pese a todas las dificultades que atravesamos este año en nuestra vida cotidiana y de la cual la educación no quedó al margen, merecemos reconocer y festejar hoy, en el día internacional de las PCD.

[1] Resolución 602/5 MEd “Servicio de Inclusión Escolar de Estudiantes con Discapacidad”; Resolución 603/5MEd Sistema de certificación y titulación  del nivel de educación secundaria  y modalidades del sistema educativo para estudiantes con discapacidad .Modelo de certificado de estudios de Educación Integral Secundaria Especial.

[2] Resolución 638/5 Med “Sistema de certificación de los niveles inicial y primario para estudiantes con discapacidad.”

 

Generar, Genera Redes!!! Acompañamos y nos ponemos a disposición de Fundación Leon para concretar esta herramienta de diagnóstico de la realidad social y articular propuestas de desarrollo social, progreso y bienestar.

 

La ayuda de los tucumanos a través de sus organizaciones civiles, aumentó el 70% desde que comenzó la pandemia. Compartimos la nota publicada en diario: La Gaceta.

Aislamiento social, preventivo y obligatorio y derecho a la educación de estudiantes con discapacidad 

Lic. Ana Carolina Conegliano

Socia Fundadora Generar

Aislados pero sosteniendo la esperanza del bien común.

Necesitamos un Estado presente, pero no paternalista.

Lic. Graciela E. Salazar
Presidente Coop. Generar

 

 

 

 

 

Integración Regional y Turismo Rural - Alternativa de Desarrollo Sustentable
Misión de intercambio integrada por Eduardo Ricobelli (UNTSA), Norberto Colqui y Alejandra Durán (INTA), Carlos Montero, Emilia Ayup y Graciela Salazar (Cooperativa Generar).

“No hay empresa exitosa en sociedad fracasada, como no hay sociedad exitosa con empresas fracasadas.”“Crecimiento Económico, sin Inclusión Social y Ciudadana No es Desarrollo”. Hablar de desarrollo implica aceptar procesos de cambios que nos involucran a todos los sectores y a todos los actores: Estado, Empresas y Organizaciones de la Sociedad Civil.

“Porto alegre se distingue por sus cinco ríos que potencian un próspero y creciente movimiento comercial, también por ser en reiteradas ocasiones sede mundial de Futbol, por los movimientos sociales y organizativos que les permiten presentarse con orgullo como capital de la Democracia”, sostuvo Salazar en declaraciones a Norte Económico.

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